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domingo, 1 de noviembre de 2026

Lectura recomendada

¡Es culpa de la IA! 

Errar es humano, dice un dicho popular, pero querer echarle la culpa a otro... es más humano todavía. 

Un escrito fue presentado al juzgado. Está bien estructurado, cita normas, trae jurisprudencia y tiene ese tono seguro que transmiten los textos prolijos. Pero al final del último párrafo aparece una línea que nadie esperaba, algo parecido a «¿Desea que prepare también una versión más breve para su cliente?». La pregunta no estaba dirigida al juez. Era la que el asistente de IA le había hecho al profesional, y el profesional la copió junto con todo lo demás. Cuando le piden explicaciones, la respuesta sale sola. Es culpa de la IA.

Con un caso de ese tipo abre ¡Es culpa de la IA!, y desde la primera página plantea la pregunta que recorre todo el libro. ¿Alcanza con señalar a la máquina? La frase se escucha cada vez más en estudios jurídicos, oficinas, juzgados, empresas y conversaciones de sobremesa. El libro la toma en serio, la examina desde todos los ángulos y muestra por qué casi nunca resiste el mínimo examen.

La tesis cabe en dos oraciones. La IA puede producir el error. Pero quien responde por él es siempre una persona. No se trata de un alegato contra la tecnología ni de una defensa ciega de ella. El primer capítulo, «Casos y casos», distingue con cuidado los supuestos en que la herramienta sí genera el problema, como una alucinación o una sentencia que nunca existió, de aquellos en que el error es del usuario de punta a punta. Unos y otros terminan en el mismo lugar, en una persona que decidió usar ese resultado. (ver el libro)

Una de las ideas más potentes de la obra es la llamada adopción de la afirmación. «Lo dijo la IA» explica de dónde salió una frase, no por qué alguien la hizo suya. En el momento en que alguien firma, presenta o publica, la salida de un sistema deja de ser un texto ajeno y se convierte en una afirmación propia. Nadie adopta un error a sabiendas; adopta una afirmación que cree correcta. Y ahí está el punto en que se concentra la responsabilidad.

Para entender cómo llega un error hasta un documento firmado, el libro propone seguirlo como quien rastrea un paquete extraviado. Lo hace a través de seis estaciones. La entrada, donde entran las fuentes, los documentos y las instrucciones. La lectura, donde falla un OCR o falta una página. La generación, donde aparece la alucinación o la inferencia sin sustento. El uso, donde se copia sin leer o un resumen se convierte en cita literal. La adopción, que es la firma. Y la reacción, que es lo que se hace después de la advertencia, reconocer, corregir o insistir.

Algunas de esas estaciones guardan sorpresas. ¿Qué pasa cuando el contrato de otro cliente quedó cargado en la conversación y sus datos reaparecen, como si nada, en el escrito nuevo? El libro llama a esto transposición documental y contaminación del contexto, dos fenómenos que muchos usuarios ya padecieron sin tener un nombre para ellos.

Para atribuir responsabilidad, la obra ofrece tres preguntas sencillas que sirven tanto para un juez como para cualquier lector. ¿Qué podía saber? ¿Qué podía comprobar? ¿Qué decidió? Con ellas, el debate deja de ser una discusión abstracta sobre máquinas y se convierte en un análisis concreto de conductas.

El libro tampoco reduce todo al último eslabón. Mira el error como un fenómeno del sistema formado por el usuario, la herramienta, la organización y el proveedor. Por eso plantea un gradiente del deber de verificar. Máximo para quien firma, estructural para quien organiza el trabajo, funcional para quien provee la tecnología y de confianza razonable para quien simplemente consulta. «Persona», en este razonamiento, incluye también al estudio, a la empresa y al proveedor.

¿Sirve de algo el cartelito que advierte que «la IA puede cometer errores»? La obra responde con una clasificación propia de los avisos del proveedor en tres niveles, el general, el de capacidad y el situado, y muestra que no todos protegen igual ni a todos se les puede pedir lo mismo.

La segunda parte del libro entra en el foro. Abogados, jueces, borradores de resoluciones, citas que nadie abrió. Allí se formula una regla tan simple como exigente, según la cual ninguna autoridad entra en un escrito o en una resolución porque la IA la menciona, sino porque alguien accedió a la fuente y confirmó su existencia, su vigencia y su contenido. Paraguay aparece como caso ilustrativo, con la Resolución N° 12.677 de la Corte Suprema de Justicia, en diálogo con experiencias de otros países.

La tercera parte se traslada a la empresa y a las profesiones que firman lo que entregan. ¿Qué debe registrar una organización cuando sus equipos trabajan con IA? ¿Todo, nada o lo que importa? El libro defiende una trazabilidad proporcional, es decir, un registro más intenso cuanto mayor es la influencia de la herramienta sobre el resultado, sin convertir cada corrección ortográfica en un expediente.

La cuarta parte baja a la vida diaria. La persona que pregunta a un chatbot por un contrato de alquiler, por un trámite o por una duda de salud también toma decisiones con lo que recibe. Para ese lector, el libro reserva siete claves breves y prácticas, pensadas para usar la IA sin entregarle el criterio propio. El anexo cierra con una lista de control por estación, una herramienta concreta para revisar un trabajo antes de que salga con la firma puesta.

Hay preguntas que el libro deja picando y que bastan para querer leerlo. ¿Alguien aceptaría como excusa que «el corrector ortográfico cambió la palabra»? ¿Y que «el pasante lo escribió así»? ¿Por qué con la IA debería ser distinto? Si el GPS indica doblar hacia un lago, ¿quién tiene las manos en el volante?

¡Es culpa de la IA! está escrito para un lector profesional, pero se deja leer por cualquiera. No exige conocimientos técnicos, evita el alarmismo y también el entusiasmo sin freno, y apuesta por ejemplos reconocibles antes que por abstracciones. Es un libro para abogados, jueces, estudiantes, empresarios y usuarios curiosos que ya conviven con la IA y quieren saber dónde termina la herramienta y dónde empieza la decisión.

La próxima vez que alguien diga «es culpa de la IA», conviene tener este libro a mano. Ya está disponible en Amazon.

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domingo, 18 de octubre de 2026

El objeto del contrato de trabajo, actividades excluidas y vicios de nulidad

Jurisdicción: Paraguay. Material didáctico dirigido a estudiantes de Derecho, profesionales laborales y demás interesados en comprender los elementos esenciales del contrato de trabajo.

1. ¿Qué es el objeto del contrato de trabajo?

El objeto del contrato de trabajo es la actividad personal que el trabajador se obliga a realizar para el empleador, bajo su dirección o dependencia, a cambio de una remuneración.

La actividad debe ser jurídicamente lícita, posible y suficientemente determinada o determinable. No puede consistir en una prestación prohibida por la ley ni vulnerar el orden público o los derechos fundamentales.

En el Derecho Laboral paraguayo, el objeto debe analizarse en relación con los elementos que caracterizan la relación laboral: la prestación personal de servicios, la dependencia y la remuneración.

Ejemplo: una persona contratada para desempeñarse como auxiliar administrativo realiza una actividad lícita, posible y determinada. El empleador debe pagar la remuneración convenida y respetar los derechos laborales aplicables.

2. Marco jurídico aplicable en Paraguay

El principal cuerpo normativo es el Código del Trabajo, Ley N.º 213/1993, con sus modificaciones, que regula el contrato individual de trabajo, sus elementos, sus efectos y las limitaciones legales de la contratación.

También deben considerarse las normas constitucionales y las disposiciones especiales que prohíben determinadas actividades o establecen protecciones particulares, según la naturaleza del trabajo y las personas involucradas.

La regla fundamental es que la autonomía de la voluntad de las partes está limitada por las normas laborales imperativas. Por tanto, el consentimiento del trabajador y del empleador no convierte en lícita una actividad prohibida.

3. Actividades excluidas del régimen del contrato de trabajo

El artículo 29 del Código del Trabajo paraguayo establece que el objeto del contrato comprende toda obra realizada por cuenta y bajo dependencia ajenas, así como los servicios materiales, intelectuales o mixtos prestados en esas condiciones. También identifica dos categorías de trabajos que no quedan comprendidos en la regulación del contrato laboral prevista por ese artículo.

  • Trabajo familiar no asalariado: cuando trabajan únicamente personas de la familia o aceptadas por ella, bajo la protección de uno de sus miembros, sin recibir salario.

  • Servicios amistosos y de buena vecindad: tareas ocasionales realizadas sin carácter familiar, como una colaboración espontánea entre vecinos.

Importante: la exclusión no debe aplicarse automáticamente por el parentesco, la amistad o la denominación que las partes den al vínculo. Es necesario examinar las condiciones reales de la prestación y comprobar si existen los elementos de una relación laboral.

4. Vicios de nulidad del contrato de trabajo

La nulidad aparece cuando una cláusula o el propio contrato contraviene requisitos o límites jurídicos que impiden reconocerle plena validez.

En Paraguay, los artículos 39 a 42 del Código del Trabajo regulan limitaciones a la libertad contractual y contemplan la nulidad de determinadas estipulaciones. El artículo 41, en particular, considera nula la cláusula mediante la cual una parte aprovecha la necesidad o inexperiencia de la otra para imponer condiciones injustas o no equitativas.


Principales supuestos

Supuesto

Explicación pedagógica

Objeto ilícito

La prestación convenida contraviene la ley.

Renuncia a derechos laborales

El trabajador acepta condiciones que eliminan derechos reconocidos legalmente.

Salario inferior al mínimo legal

Se pacta una remuneración por debajo del mínimo obligatorio aplicable.

Jornada excesiva o prohibida

Se establecen horarios contrarios a las limitaciones legales.

Abuso de necesidad o inexperiencia

Se imponen condiciones injustas aprovechando la situación de la otra parte.

Error o intimidación

Pueden dar lugar a acciones de nulidad en los supuestos y plazos previstos por la legislación.

Los ejemplos relativos a cláusulas laborales prohibidas se relacionan con el artículo 47 del Código del Trabajo; los supuestos de error e intimidación requieren considerar las disposiciones específicas sobre nulidad y prescripción.

5. ¿Cuáles son los efectos de la nulidad?

Una distinción fundamental es la que existe entre la nulidad de una cláusula y la invalidez de todo el contrato.

El artículo 42 del Código del Trabajo dispone que, si resulta nula una parte del contrato, este permanece válido en lo restante, con las disposiciones adecuadas a su legitimidad. Por tanto, la nulidad parcial no implica necesariamente la desaparición de toda la relación laboral.

En términos prácticos:

  • La cláusula contraria a la ley no puede imponerse válidamente al trabajador.

  • Deben respetarse los derechos mínimos establecidos por la legislación laboral.

  • La subsistencia del resto del contrato dependerá de las circunstancias y de las normas aplicables.

  • Los efectos de una eventual nulidad total deben determinarse conforme al supuesto concreto, sin presumir que desaparecen automáticamente todas las consecuencias de los servicios ya prestados.

6. Caso práctico 

Supuesto hipotético: una empresa contrata a una persona por escrito y establece que recibirá un salario inferior al mínimo legal, a cambio de que renuncie a sus vacaciones y demás derechos laborales.

Análisis jurídico:

  1. El objeto del contrato —la prestación personal de servicios bajo dependencia y a cambio de remuneración— puede ser lícito.

  2. Las cláusulas que establecen condiciones contrarias a los mínimos legales no son válidas por el solo hecho de haber sido aceptadas.

  3. Corresponde aplicar los artículos 3, 4, 40, 42 y 47 del Código del Trabajo, según la cláusula cuestionada.

  4. La invalidez de esas estipulaciones no determina, por sí sola, la nulidad de todo el contrato.

La solución demuestra que la licitud de la actividad y la validez de todas las cláusulas contractuales son cuestiones jurídicas diferentes.

Conclusión

El objeto del contrato de trabajo delimita la actividad que el trabajador se compromete a realizar y debe examinarse junto con la dependencia y la remuneración. El artículo 29 del Código del Trabajo paraguayo contempla exclusiones específicas para determinados trabajos familiares no asalariados y servicios amistosos ocasionales.

Por su parte, las reglas sobre nulidad limitan la libertad contractual para impedir que se pacten condiciones contrarias a la legislación laboral. La idea central es que la voluntad de las partes no puede legitimar la renuncia a derechos laborales imperativos ni convertir en válida una cláusula prohibida por la ley.

Fuentes y referencias

  • Código del Trabajo de Paraguay, Ley N.º 213/1993. Texto consultable en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional: Ley N.º 213/1993.

  • Texto del Código del Trabajo publicado por la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios: Ley N.º 213/93.

  • Material jurídico complementario solicitado para el blog: LexPy.

 


Este artículo tiene propósito informativo y académico. Para situaciones jurídicas concretas, consulte a un profesional del Derecho Laboral.


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lunes, 12 de octubre de 2026

Capacidad laboral

De adolescentes y protección integral a la maternidad y lactancia en Paraguay

La legislación laboral paraguaya reconoce el derecho al trabajo, pero establece medidas especiales de protección para las personas adolescentes y para las trabajadoras durante el embarazo, el parto, el puerperio y la lactancia. Estas garantías responden a una misma finalidad: compatibilizar la actividad laboral con la dignidad humana, la salud, el desarrollo integral y la protección de la familia.


El análisis de ambas materias exige considerar no solo el Código del Trabajo, sino también la Constitución Nacional, el Código de la Niñez y la Adolescencia y las normas especiales de protección a la maternidad y la lactancia. El objetivo es identificar quiénes pueden trabajar, bajo qué condiciones y cuáles son las obligaciones de los empleadores.

1. Capacidad laboral de los adolescentes

1.1. Concepto

La capacidad laboral de los adolescentes es la aptitud jurídicamente reconocida para celebrar y ejecutar determinadas relaciones de trabajo, dentro de los límites de edad, condiciones, autorizaciones y medidas de protección establecidos por la legislación.

En el Derecho Laboral, la capacidad no puede analizarse exclusivamente desde las reglas generales de capacidad civil. La edad del trabajador, su desarrollo físico y psicológico, su derecho a la educación y su especial vulnerabilidad determinan un régimen protector.

Por ello, la posibilidad de trabajar no significa que una persona adolescente pueda desempeñar cualquier actividad ni que quede sometida a las mismas condiciones que una persona adulta.

1.2. Marco jurídico aplicable

Las principales fuentes para el estudio de esta materia son:

  • Constitución Nacional de 1992: establece garantías relacionadas con la protección del niño, el trabajo, la salud, la educación y la familia.

  • Código del Trabajo, Ley N.º 213/1993, con sus modificaciones: regula las relaciones laborales y contiene disposiciones específicas sobre el trabajo de menores.

  • Código de la Niñez y la Adolescencia, Ley N.º 1680/2001: establece el marco de protección integral de niños y adolescentes, incluidos los aspectos vinculados con el trabajo adolescente.

  • Convenio N.º 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): relativo a la edad mínima de admisión al empleo.

  • Convenio N.º 182 de la OIT: relativo a la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación.

Estos instrumentos deben interpretarse de manera sistemática, atendiendo al principio del interés superior del niño y a la obligación de prevenir la explotación laboral.

1.3. Edad mínima y condiciones para trabajar

La regla general de protección exige distinguir entre el trabajo infantil prohibido, el trabajo adolescente legalmente permitido y las actividades especialmente peligrosas.

En Paraguay, el trabajo de personas menores de edad se encuentra sujeto a restricciones específicas. Como criterio esencial, la edad mínima general de admisión al empleo debe examinarse conforme al Convenio N.º 138 de la OIT, la legislación nacional y las reglas especiales aplicables a las actividades autorizadas.

El cumplimiento de la edad mínima no basta, por sí solo, para considerar lícita una contratación. También deben verificarse:

  • La naturaleza de las tareas y los riesgos de la actividad.

  • La compatibilidad de la jornada con la educación y el descanso.

  • La protección de la salud y la integridad física y psicológica.

  • Los registros, comunicaciones o autorizaciones exigidos por la normativa aplicable.

  • La prohibición de trabajos peligrosos, insalubres o perjudiciales para el desarrollo.

La calificación de una actividad como trabajo peligroso no depende únicamente de su denominación comercial. Deben valorarse las condiciones reales de ejecución, los equipos utilizados, la exposición a sustancias o riesgos, el horario y las consecuencias previsibles para la salud y el desarrollo del adolescente.

1.4. Jornada, salario y registro

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) informa las siguientes reglas para el trabajo adolescente permitido:

Ministerio de Trabajo

Edad

Jornada máxima

De 14 a menos de 16 años

4 horas diarias y 24 semanales

De 16 a 17 años

6 horas diarias y 36 semanales

Adolescentes que siguen asistiendo a instituciones educativas

Máximo de 4 horas diarias, según la información oficial del MTESS

El horario de trabajo debe respetar la franja permitida, sin trabajo nocturno, y las restricciones especiales aplicables. El MTESS señala como horario permitido el comprendido entre las 07:00 y las 19:00, conforme al Decreto N.º 4951/2005.

Ministerio de Trabajo

El empleador debe respetar la remuneración correspondiente al trabajo realizado, las condiciones de seguridad y las garantías laborales aplicables. Asimismo, el Registro del Adolescente Trabajador (RAT) constituye un instrumento esencial de control y protección, gestionado a través de la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (CODENI).

El artículo 53 del Código de la Niñez y la Adolescencia contempla garantías de prevención de la salud, dignidad, exámenes médicos periódicos, educación compatible con el trabajo, horario especial y capacitación laboral.

1.5. Trabajos prohibidos

La contratación de adolescentes no habilita al empleador a asignarles tareas peligrosas. El Decreto N.º 4951/2005 reglamenta la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y contempla actividades que pueden comprometer la seguridad, la salud o la integridad moral de las personas menores de 18 años.

Entre los ejemplos identificados por el MTESS se encuentran trabajos con sustancias tóxicas o agroquímicos, tareas en minas y excavaciones, trabajos en alturas, ciertas actividades con maquinaria peligrosa, trabajos nocturnos y labores que expongan al adolescente a riesgos graves.

La protección debe ser efectiva: no basta con obtener la autorización familiar si la actividad está prohibida. La voluntad de los representantes legales no puede legitimar una contratación contraria a normas imperativas de protección.

2. Protección integral a la maternidad

2.1. Fundamento constitucional

El artículo 89 de la Constitución Nacional reconoce la igualdad de derechos laborales entre mujeres y hombres y dispone una protección especial de la maternidad, incluidos los servicios asistenciales y los descansos correspondientes. También establece la prohibición de despedir a la trabajadora durante el embarazo y mientras duren los descansos por maternidad.

Esta garantía responde a una finalidad doble: proteger la salud de la trabajadora y asegurar condiciones adecuadas para el nacimiento y cuidado del niño. Por ello, la maternidad no debe tratarse como una circunstancia que justifique discriminación, reducción arbitraria de derechos o exclusión del empleo.

2.2. Marco normativo

El régimen paraguayo debe estudiarse principalmente a partir de:

  • La Constitución Nacional, especialmente sus artículos 88 y 89, sobre no discriminación y protección de la maternidad.

  • La Ley N.º 213/1993, que establece el Código del Trabajo, con sus modificaciones.

  • La Ley N.º 5508/2015, de promoción, protección de la maternidad y apoyo a la lactancia materna, junto con sus modificaciones aplicables.

  • Las disposiciones pertinentes de seguridad social relativas a las prestaciones por maternidad.

La Ley N.º 5508/2015 establece como objeto promover, proteger y apoyar la lactancia materna y contempla su aplicación a personas comprendidas en las modalidades laborales del sector privado y de la función pública que regula su artículo 2.

Es importante distinguir entre la licencia laboral, la prestación económica de la seguridad social y las medidas de apoyo a la lactancia. Son instituciones relacionadas, pero no idénticas: cada una tiene requisitos, efectos y procedimientos propios.

2.3. Licencia por maternidad

La Ley N.º 5508/2015, modificada por la Ley N.º 6453/2019 y posteriormente por la Ley N.º 7534/2025, reconoce un permiso de maternidad de 18 semanas ininterrumpidas. La reforma de 2025 modificó y amplió el ámbito de aplicación y la regulación del artículo 11.

El permiso puede comenzar hasta dos semanas antes del parto, atendiendo al interés superior del niño. En determinados supuestos previstos legalmente, la duración se amplía a 24 semanas, por ejemplo, cuando el parto ocurre antes de iniciada la semana 35 de gestación, el recién nacido pesa menos de 2.000 gramos o presenta condiciones congénitas que requieren incubadora o cuidados especiales, con la correspondiente certificación médica.

En los embarazos múltiples, el permiso se incrementa en un mes por cada niño a partir del segundo. Si concurren simultáneamente circunstancias que justifican ampliaciones, la ley establece cómo determinar el período aplicable.

La trabajadora debe presentar el certificado médico expedido o visado por el Instituto de Previsión Social (IPS) o por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en los términos legales.

2.4. Subsidio por maternidad

El artículo 12 de la Ley N.º 5508/2015 establece un subsidio equivalente al 100 % de la remuneración de referencia legal durante el permiso de maternidad, con cargo al régimen de seguridad social del IPS.

La norma también contempla la responsabilidad del empleador cuando no haya inscrito a la trabajadora o se encuentre en mora respecto de sus obligaciones con el sistema de seguridad social, sin perjuicio de las sanciones administrativas correspondientes.

En la práctica, es importante diferenciar el derecho al descanso del mecanismo de financiación de la prestación. La falta de cumplimiento de obligaciones patronales no debe interpretarse automáticamente como desaparición de la protección legal de la trabajadora.

2.5. Estabilidad laboral y prohibición de despido

La protección de la maternidad comprende garantías frente a decisiones empresariales discriminatorias.

El artículo 15 de la Ley N.º 5508/2015 dispone que, desde que el empleador ha sido notificado del embarazo y durante el disfrute de los permisos protegidos, el preaviso y el despido comunicados son nulos en los términos de la ley. Además, reconoce la inamovilidad laboral hasta un año después del nacimiento o la adopción.

Esto significa que el embarazo, la adopción, el nacimiento y la lactancia no pueden utilizarse como causa justificada de despido. La garantía debe interpretarse conjuntamente con la Constitución y con las demás normas laborales aplicables.

Desde una perspectiva práctica, la trabajadora debe conservar los certificados médicos, las constancias de comunicación del embarazo y los documentos relativos a la licencia. El empleador, por su parte, debe documentar correctamente la gestión de los permisos y evitar decisiones que puedan constituir discriminación directa o indirecta.

3. Protección de la lactancia materna

3.1. Permiso diario de lactancia

El artículo 14 de la Ley N.º 5508/2015 establece un permiso diario de 90 minutos durante los primeros seis meses, computado desde el primer día de reintegro al trabajo después del permiso de maternidad.

Este tiempo puede distribuirse según las necesidades del niño y la decisión de la madre, dentro de las condiciones previstas por la ley. Con indicación médica, el permiso puede extenderse desde los siete meses hasta los 24 meses de edad, por 60 minutos diarios.

El permiso se considera tiempo efectivamente trabajado y se concede con goce de salario. En caso de parto múltiple, se incrementa en 60 minutos diarios por cada niño a partir del segundo.

El empleador también debe proporcionar el tiempo necesario para la extracción de leche materna y facilitar las condiciones adecuadas para realizarla.

3.2. Salas de lactancia

El artículo 17 de la Ley N.º 5508/2015 establece que las instituciones públicas y las empresas públicas y privadas en las que trabajen más de 30 mujeres deben implementar salas de lactancia materna habilitadas por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

Estos espacios deben contar con condiciones apropiadas de higiene y conservación para amamantar o extraer leche. El MTESS fiscaliza el cumplimiento de esta obligación en el ámbito laboral.

La obligación no debe confundirse con el permiso individual de lactancia: son medidas complementarias. El permiso protege el tiempo de la trabajadora; la sala proporciona un entorno adecuado para el ejercicio de ese derecho.

4. Implicaciones prácticas y cuestiones relevantes

Las dos materias analizadas muestran cómo el Derecho Laboral establece protecciones específicas para situaciones que requieren una tutela reforzada.

En el caso de los adolescentes, la contratación exige comprobar la edad, respetar la jornada máxima, asegurar la continuidad educativa, registrar la relación laboral y excluir las tareas peligrosas. La autorización de los responsables legales no sustituye el cumplimiento de estos requisitos.

En el caso de la maternidad y la lactancia, la gestión empresarial debe contemplar la licencia, la prestación económica, la estabilidad laboral, los permisos diarios y las condiciones materiales para amamantar o extraer leche.

Entre los errores más frecuentes se encuentran considerar que el adolescente puede realizar cualquier tarea por contar con autorización familiar, tratar el permiso de lactancia como una ausencia no remunerada, desconocer la ampliación del permiso de maternidad prevista para ciertos supuestos o confundir la obligación de habilitar una sala con el derecho individual al permiso.

También debe prestarse atención a las reformas legislativas. La Ley N.º 7534/2025 constituye una referencia especialmente relevante para la actualización del régimen de maternidad y su ámbito de aplicación. Antes de resolver un caso concreto, corresponde revisar el texto consolidado de las normas y las disposiciones administrativas aplicables.

Conclusión

La capacidad laboral de los adolescentes y la protección integral de la maternidad y la lactancia constituyen expresiones del principio de protección del trabajador, con especial intensidad cuando están comprometidos el desarrollo de una persona menor de edad, la salud materna o los derechos del niño.

En Paraguay, el trabajo adolescente permitido exige condiciones estrictas de edad, jornada, seguridad y compatibilidad educativa. La maternidad, por su parte, cuenta con un régimen específico de licencia, subsidio, estabilidad laboral y permisos de lactancia.

El cumplimiento efectivo de estas garantías requiere tanto el conocimiento de la legislación como una gestión responsable de las relaciones laborales. La prevención, el registro adecuado y la información accesible son herramientas esenciales para evitar infracciones y promover un trabajo digno.

Fuentes y referencias

1. Constitución Nacional de la República del Paraguay, artículos 54, 55, 86, 88, 89 y 90. Lex Py.

2. Ley N.º 213/1993, que establece el Código del Trabajo, con sus modificaciones. Marco normativo del MTESS.

Ministerio de Trabajo

3. Ley N.º 1680/2001, Código de la Niñez y la Adolescencia. Texto oficial.

4. Decreto N.º 4951/2005, reglamentario de la Ley N.º 1657/2001 sobre las peores formas de trabajo infantil. Información oficial del MTESS.

5. Ley N.º 5508/2015, de promoción, protección de la maternidad y apoyo a la lactancia materna. Texto oficial.

6. Ley N.º 7534/2025, que modifica y amplía los artículos 2.º y 11 de la Ley N.º 5508/2015. Texto oficial.

7. Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, preguntas frecuentes sobre trabajo infantil y adolescente protegido. Consulta oficial
 



Este artículo tiene propósito informativo y académico. Para situaciones jurídicas concretas, consulte a un profesional del Derecho Laboral.


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