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lunes, 14 de agosto de 2023

Formas de contrato y contenido

Fuentes de derecho

El contrato es una fuente de derecho. Por ello, desde el principio debemos distinguir que los contratos laborales pueden ser "individuales" y "colectivos". 

El contrato de trabajo individual es aquel que se suscribe entre patronal y un trabajador, aunque sean varios los trabajadores que suscriban el mismo acuerdo, cada uno de esos contratos son independientes y regulan la situación jurídica de los mismos en forma individual. 

En cambio, los contratos de trabajo colectivos son los que suscribe la patronal con un conjunto de trabajadores y en más de las veces siguen a los contratos individuales, estableciéndose a más de las reglas básicas algunas cuestiones más específicas en cuanto al grupo de trabajadores.

Contrato de trabajo • Concepto

Contrato de trabajo es el convenio en virtud del cual un trabajador se obliga a ejecutar una obra o a prestar un servicio a un empleador, bajo la dirección o dependencia de éste y por su cuenta, mediante el pago de una remuneración, sea cual fuere la clase de ella (Art. 17 del Cód. Trabajo).

El Contrato de Trabajo es el origen de las obligaciones recíprocas entre trabajador y patronal. La categoría jurídica contractual cumple la función de constituir y regular la relación patrimonial de intercambio de trabajo por salario. Esta estructura jurídica se funda en la libertad de las partes, en la autonomía de la voluntad, y el intervensionismo legislativo se ocupa no sólo de las relaciones patrimoniales, sino de la protección de la persona del asalariado. 

  El Contrato de Trabajo es un acuerdo de duración que puede iniciarse por la mera inserción del trabajador en la empresa. Es un instrumento que protege los intereses patrimoniales y responsabiliza a las partes de sus propios compromisos. El contrato da lugar a una relación jurídica de trabajo, y es fuente de obligaciones para las partes. Sobre el contrato incidirán las normas imperativas y las supletorias (Dcho. Dispositivo) para rellenar lo no acordado por las partes. El contrato se encuentra en gran medida predeterminado por normas estatales o convenios que limitan la voluntad de las partes. Es el instrumento más eficaz para individualizar la relación de trabajo. En los pactos individuales habrá que respetar las disposiciones legales y reglamentarias, y no se podrán establecer condiciones menos favorables. Habrá que tener en cuenta la indisponibilidad de derechos reconocidos por disposiciones legales de derecho necesario.

Regulación legal

El Código del Trabajo en su artículo 17, establece que el contrato de trabajo es el convenio en virtud del cual un trabajador se obliga a ejecutar una obra o a prestar un servicio a un empleador bajo la dirección y dependencia de éste, mediante el pago de una remuneración, sea cual fuere la clase de ella. 

  De esta forma, el mismo Código del Trabajo establece una definición legal de lo que se entiende por contrato de trabajo.

  CRISTALDO, expone que “es la relación jurídica que surge entre el trabajador y el empleador por el hecho de la prestación del servicio, con independencia del acto jurídico que ha originado dicha prestación” [CRISTALDO, Jorge Dario y CRISTALDO, Beatriz. “Legislación y Jurisprudencia del Trabajo”, Asunción, Paraguay, 2002, página 24].

  Krotoschin, señala que “es el contrato por el cual una persona (trabajador) entra en relación de dependencia con otra (patrono), poniendo a disposición de ésta su capacidad de trabajo, y la otra se compromete a pagar una remuneración y a cuidar de que el trabajador no sufra daño a causa de su estado de dependencia” [KROTOSCHIN, Ernesto. “Instituciones de Derecho del Trabajo”, t. I, Buenos Aires, Argentina, página 171, citado por Guillermo Cabanellas de Torres, t. I, página 319].

            Denomínase contrato de trabajo a la convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada.

            Como todo acto jurídico, el contrato de trabajo genera la relación sinalagmática (bilateral) de obligaciones y derechos en quienes concurren a su celebración, y de ese modo se dan los tres factores básicos requeridos: sujetos (patronal y empleado), objeto (regular contractualmente la relación laboral), y causa (contratación para servicios dependiente y la remuneración).

Características del contrato de trabajo

             Caracterizan al contrato de trabajo algunas cuestiones que son propias del derecho laboral, y otras, por ser un acto jurídico, son generales de tal ámbito, encontrándose nuevamente las principales en el Cód. del Trabajo, artículo 18.

  El artículo mencionado expresa: “El contrato de trabajo es consensual, bilateral, oneroso, conmutativo, no solemne ni formal”.

Es consensual. 

  FRESCURA Y CANDIA, enseña que el contrato de trabajo es consensual por cuanto se perfecciona por el simple consentimiento de las partes, es decir, queda concluido para producir sus efectos propios toda vez que los contratantes hubieren manifestado recíprocamente su consentimiento [FRESCURA Y CANDIA, Luis, “Derecho Paraguayo del Trabajo y de la Seguridad Social”, Asunción, 1986, pág. 132].  

  GRISOLÍA se refiere directamente a un acuerdo de voluntades, expresando que la obligación de cada parte, se perfecciona cuando las mismas prestan su consentimiento [GRISOLÍA, Julio Armando. “Manual de Derecho Laboral”, 2ª Edición ampliada y actualizada. Lexis Nexis, Buenos Aires, Argentina, 2005, pág. 83].

Es bilateral o sinalagmático. 

  Por las partes se obligan recíprocamente la una hacia la otra [FRESCURA Y CANDIA, Luis. "Derecho Paraguayo del Trabajo…, pág. 132].   

  Las partes se obligan recíprocamente; el trabajador a prestar un servicio o realizar una obra y el empleador a remunerarlo [DI MARTINO, Carmelo Carlos y KRISKOVICH, José. “Lecciones…”, pág. 89].

Es a título oneroso.

  Por cuanto ninguno de los contratantes recibe un favor. Ambas prestaciones, consideradas singularmente, tienen su correspondiente retribución [FRESCURA Y CANDIA, Luis. "Derecho Paraguayo del Trabajo…, pág. 133].  

Es conmutativo.

  Porque existe igualdad o proporción entre lo que cada parte ha de dar y lo que debe recibir en virtud del convenio. Las mutuas prestaciones resultantes del acto jurídico, son ciertas, determinadas de antemano y estimables por cada uno de los contratantes [FRESCURA Y CANDIA, Luis. "Derecho Paraguayo del Trabajo…, pág. 133].  

No es solemne ni formal.

  En cuando al contrato de trabajo, el Código del Trabajo no exige en general forma determinada [DI MARTINO, Carmelo Carlos y KRISKOVICH, José. “Lecciones…”, pág. 89].

  No formal: hay libertad de formas ya que –salvo en algunas modalidades- no se exigen formas determinadas para su celebración [GRISOLÍA, Julio Armando. “Manual…”, pág. 84].

                 Si bien, la ley establece algunos parámetros, pero son meramente enunciativos y no hacen a la validez del acto jurídico.

                 La ley no establece -en la mayoría de los casos- una forma solemne para la realización de este acto jurídico, liberando a las partes a formalizarlo del modo que prefieran. Sin embargo, si establece exigencias particulares, en tanto y en cuanto a la regulación de determinadas cuestiones dentro de la relación de trabajo, que no pueden ser desconocidas por ser de derecho público y en tal sentido, no respetarlas o desconocerlas acarrearía la nulidad de esa cláusula. 

             Por ejemplo, existen disposiciones atinentes al horario de trabajo, y en tal sentido no puede pactarse más horas de trabajo de las establecidas legalmente.

        No obstante, podría establecerse los siguientes delineamientos: lugar y fecha, individualización de las partes, servicio a prestarse, monto del salario, entre otros.

Es de tracto sucesivo. 
 
  FRESCURA Y CANDIA añade que el contrato de trabajo es de tracto sucesivo, porque sus efectos se prolongan en el tiempo y no concluyen con el acto mismo de la celebración [FRESCURA Y CANDIA, Luis. "Derecho Paraguayo del Trabajo…, pág. 134].  
 

Qué debe contener el contrato de trabajo
El contrato de trabajo contendrá:

1. Lugar y fecha de celebración: esto es importante, pero no tiene mayor relevancia, pues al no tener fecha cierta queda al reconocimiento posterior que las partes realicen. 

2. Indicación de las partes y datos personales: Nombre, apellido, documentos, domicilio y en cuanto al domicilio es importante que el trabajador indique precisamente su lugar de residencia, pues esto posibilitará notificaciones ulteriores, de ser necesario.

3. Determinación de la naturaleza de los servicios y del lugar o ciudad en que hayan de prestarse. El contrato podrá señalar dos o más funciones específicas, sean éstas alternativas o complementarias;

4. Monto, forma y período de pago de la remuneración acordada;

5. Duración y distribución de la jornada de trabajo, salvo que en la empresa existiere el sistema de trabajo por turno, caso en el cual se estará a lo dispuesto en el reglamento interno;

6. Plazo del contrato, (si bien esto tampoco es necesario, pues normalmente los contratos son por tiempo indeterminado); y,

7. Demás pactos que acordaren las partes, especialmente si existiere en el acto entrega de materiales, herramientas y otras cuestiones, como por ejemplo el pacto de confidencialidad, entre otras.
Deberán señalarse también, en su caso, los beneficios adicionales que suministrará el empleador en forma de casa habitación, luz, combustible, alimento u otras prestaciones en especie o servicios.

¿La autonomía de la voluntad es aplicable en el contrato de trabajo?

Esta es una pregunta recurrente en el fuero laboral, dado que como se sabe en materia de contratos, uno de los principios cardinales es el de la autonomía de la voluntad y aún más, que lo pactado por las partes tiene el valor como la ley misma. 
Sin embargo, en materia laboral, las partes no tienen plena libertad para incorporar ciertas cláusulas en el contrato, pues toda cláusula contraria a la ley del trabajo y sus reglamentaciones no puede ser considerada y tienen este carácter todas aquellas que implican o significan una renuncia a los derechos que otorgan las mismas al trabajador, como es el caso de renunciar a la gratificación, acordar una jornada de trabajo superior a la legal, entre otras muchas.

¿Es relevante para la patronal suscribir contratos de trabajo?

Efectivamente. La posibilidad de suscribir con todos sus trabajadores los contratos de trabajo, le permitirá también exigirles laboralmente las obligaciones a las que están sujetos los empleados y en muchas ocasiones, dependiendo del régimen social de cada país, cumplir con las exigencias del Gobierno y los municipios, respecto a la situación de los empleados en la empresa.

¿Es relevante para el trabajador suscribir contratos de trabajo?

Efectivamente. No existe una forma más efectiva de estar asegurado en tanto y en cuanto a la situación jurídica respectiva y de ese modo, exigir el cumplimiento de las obligaciones impuestas a la patronal. No contar con un contrato de trabajo, si bien el proteccionismo de la ley laboral y los criterios de interpretación a través de presunciones en el proceso del trabajo, muchas veces son insuficientes para acreditar dicha relación laboral, por lo que el documento por excelencia para estos casos, es el contrato de trabajo. 

Diferencias entre contrato de trabajo y relación de trabajo

El contrato de trabajo y la relación de trabajo son conceptos relacionados en el ámbito laboral, pero tienen diferencias importantes que conviene comprender. A continuación, se explican estas diferencias:

Contrato de Trabajo:

1. Definición: Un contrato de trabajo es un acuerdo legal entre un empleado y un empleador en el que se establecen los términos y condiciones del empleo. Estos términos pueden incluir la naturaleza del trabajo, el salario, el horario laboral, los beneficios, las obligaciones y otros detalles relevantes.

2. Formalidad: En muchos lugares, un contrato de trabajo puede ser oral o escrito. Sin embargo, en algunos casos, la legislación puede exigir que ciertos términos estén por escrito, especialmente cuando se trata de acuerdos más complejos.

3. Flexibilidad: Los contratos de trabajo pueden ser más flexibles y personalizados para cada empleado y situación. Los términos y condiciones pueden variar según el tipo de empleo y las necesidades de las partes.

4. Duración: Los contratos de trabajo pueden ser de duración determinada (por un período específico) o indeterminada (sin una fecha de finalización definida).

5. Finalización: La finalización de un contrato de trabajo generalmente ocurre cuando se cumplen los términos acordados o cuando se sigue el proceso legal para su terminación, que puede incluir un preaviso.

Relación de Trabajo:

1. Definición: La relación de trabajo se refiere a la vinculación legal y laboral entre un empleado y un empleador, independientemente de si existe un contrato de trabajo formal o no.

2. Formalidad: La relación de trabajo puede existir incluso si no se ha establecido un contrato de trabajo por escrito. Esto se debe a que las leyes laborales suelen considerar ciertos factores, como la subordinación y la dependencia económica, para determinar si existe una relación de trabajo.

3. Estabilidad: La relación de trabajo generalmente se considera más estable y a largo plazo que un contrato de trabajo específico. Incluso si no hay un contrato de trabajo formal, la relación laboral puede continuar mientras persistan las condiciones de empleo.

4. Protecciones Legales: La relación de trabajo suele dar lugar a una serie de derechos y protecciones legales para el trabajador, incluso si no hay un contrato de trabajo formal.

Conclusiones: 

El contrato de trabajo se refiere a un acuerdo específico entre el empleado y el empleador que establece los términos y condiciones del empleo, mientras que la relación de trabajo se refiere a la conexión legal y laboral continua entre ambas partes, que puede existir incluso si no hay un contrato escrito. Ambos conceptos tienen implicaciones legales y laborales importantes y están influenciados por las leyes y regulaciones laborales locales.

Qué es la presunción de la existencia de la relación laboral

La presunción de existencia de relación laboral es una presunción legal establecida en algunos sistemas jurídicos para determinar la existencia de una relación laboral entre un trabajador y un empleador. Esta presunción se utiliza cuando se presentan ciertos elementos o criterios que indican la existencia de una relación de trabajo, y permite considerar que existe un contrato laboral a menos que se demuestre lo contrario.

En general, los elementos que se consideran para aplicar la presunción de existencia de relación laboral son los siguientes:

1. Prestación de servicios personales: Se entiende que el trabajador está obligado a prestar sus servicios de manera personal al empleador, es decir, no puede ser reemplazado por otra persona sin el consentimiento del empleador.

La relación laboral o prestación de servicios personales se refiere a la relación jurídica establecida entre un empleado (trabajador) y un empleador. Es un acuerdo donde el trabajador se compromete a realizar un trabajo o prestar servicios personales al empleador, a cambio de una remuneración o salario.

Esta relación laboral se rige por un contrato de trabajo, ya sea de forma expresa (mediante un contrato escrito) o tácita (a través de acuerdos verbales o implícitos). En este contrato, se establecen las condiciones y términos bajo los cuales se realizará el trabajo, tales como la duración, la remuneración, el horario laboral, las responsabilidades del empleado, entre otros aspectos.

Algunos elementos clave de la relación laboral o prestación de servicios personales son:  

Subordinación: El trabajador se encuentra bajo la dirección, supervisión y control del empleador en lo que respecta a la forma en que realiza su trabajo. El empleador tiene la potestad de establecer instrucciones, establecer políticas y tomar decisiones relacionadas con las actividades laborales del empleado.

Personalidad: El trabajador está obligado a realizar personalmente las tareas y funciones que le son asignadas. No puede delegar su responsabilidad a otra persona sin el consentimiento del empleador.

Dependencia económica: El trabajador depende económicamente del empleador, ya que recibe una remuneración o salario a cambio de los servicios prestados. Esta remuneración es considerada como una contraprestación por el trabajo realizado.

Continuidad: La relación laboral suele ser de naturaleza continua y duradera en el tiempo, no limitada a una tarea o proyecto específico.

2. Subordinación: El trabajador se encuentra bajo la dirección, control y supervisión del empleador en cuanto a las tareas a realizar, los horarios de trabajo, las instrucciones, etc. El empleador tiene la facultad de organizar y dirigir el trabajo del empleado.

Las tres características principales de la subordinación laboral son las siguientes:

a. Dirección y control del empleador: La subordinación implica que el empleador tiene la autoridad y el poder para dirigir y controlar las tareas y actividades laborales del empleado. El empleador puede establecer instrucciones, políticas y directrices sobre cómo se debe realizar el trabajo, el horario de trabajo, la forma de interactuar con los clientes u otros empleados, entre otros aspectos. El trabajador está sujeto a estas instrucciones y debe cumplirlas.

b. Dependencia del empleado respecto al empleador: La subordinación implica que el empleado depende económicamente del empleador para su sustento. El trabajador realiza su labor a cambio de una remuneración o salario proporcionado por el empleador. Esta dependencia económica refuerza la relación de subordinación, ya que el empleado tiene un interés vital en mantener su empleo y cumplir con las expectativas y directrices del empleador.

c. Ausencia de autonomía y libertad de organización: La subordinación laboral implica que el empleado no tiene plena autonomía ni libertad para organizar su trabajo de manera independiente. En cambio, el trabajador opera bajo la dirección y el control del empleador, siguiendo las instrucciones y políticas establecidas. El empleado no tiene la facultad de tomar decisiones unilaterales importantes en relación con su trabajo, sino que debe seguir las pautas y lineamientos proporcionados por el empleador.

3. Remuneración: El trabajador recibe una compensación económica por los servicios prestados. Esta remuneración puede ser en forma de salario, sueldo, comisiones u otros beneficios económicos.

Cuando se cumplen estos elementos, se presume que existe una relación laboral entre el trabajador y el empleador, a menos que se pueda demostrar lo contrario. Esto significa que la carga de la prueba recae en el empleador para demostrar que no existe una relación laboral, por ejemplo, argumentando que se trata de una relación de servicios profesionales independientes o un contrato civil distinto al laboral.

La presunción de existencia de relación laboral tiene como objetivo proteger los derechos de los trabajadores y garantizar que se les apliquen las leyes laborales correspondientes, incluyendo los beneficios, protecciones y derechos asociados a un contrato de trabajo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las leyes y regulaciones pueden variar en cada jurisdicción, por lo que es necesario consultar la legislación laboral aplicable en cada caso particular. Ver más sobre el tema

Sujetos y elementos del contrato de trabajo

1. Sujetos y elementos del contrato de trabajo. 

  Al conceptuar el Código al contrato de trabajo (CT 17), también brinda los elementos que son parte del mismo, a saber: 

1.1. Los sujetos.

  CT 20, establece: “Los sujetos que celebran el contrato de trabajo son: el trabajador y el empleador”

1.1.1. El trabajador.

  CT 21 expresa: “Trabajador es toda persona física que ejecuta una obra o presta a otro servicios materiales, intelectuales o mixtos, en virtud de un contrato de trabajo”.

  Se trata de una persona física con capacidad jurídica, que se obliga a prestar servicios en relación de dependencia y en forma personal a cambio del pago de una retribución [GRISOLÍA, Julio Armando. “Derecho del Trabajo y la Seguridad Social”, t. I, Buenos Aires, Argentina, 2005, pág. 209].

1.1.2. La patronal.

  CT 24 expresa: “El empleador es toda persona natural o jurídica que utiliza los servicios de uno o más trabajadores, en virtud de un contrato de trabajo”.

  Se trata de una persona física o jurídica que organiza y dirige el trabajo prestado por el trabajador dependiente, contando, además, con facultades de control y disciplinarias [GRISOLÍA, Julio Armando. “Derecho del Trabajo…”, pág. 211].

1.2. El objeto.

  El objeto del contrato de trabajo también se halla determinado en el citado CT 17, que consiste en ejecutar una obra o prestar un servicio, es decir, efectuar un trabajo. 

  El trabajador se obliga a poner a disposición del empleador su fuerza de trabajo, que se plasma en realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios, lo que constituye un elemento esencial del contrato [GRISOLÍA, Julio Armando. “Manual…”, pág. 83].

  El objeto esencial del contrato de trabajo, como lo expresa su nombre, es la prestación consciente y voluntaria de la actividad humana, en forma dependiente y retribuida para la producción de bienes o servicios [FRESCURA Y CANDIA, Luis, “Derecho Paraguayo del Trabajo…”, pág. 167]. El objeto esencial del contrato lo constituye evidentemente el trabajo. No sólo le da su nombre, sino también especial naturaleza y carácter. Las peculiaridades de este contrato provienen precisamente de que se refiere a la prestación de actividad humana [PÉREZ BOTIJA, Eugenio. “Curso de Derecho del Trabajo”, pág. 154, Nº 110, Madrid, 1960, citado por Luis Frescura y Candia, p. 167, nº 17a).

1.3. La relación de dependencia.

  Es la relación jurídica que surge entre el trabajador y el empleador por el hecho de la prestación del servicio, con independencia del acto jurídico que ha originado dicha prestación  [CRISTALDO, Jorge Dario y CRISTALDO, Beatriz. “Legislación…”, página 24].

  El trabajador protegido por LCT y el derecho individual del trabajo es el que presta su actividad personal a cambio de una remuneración, en relación de dependencia o subordinación respecto de otro –empleador (persona física o jurídica)- que requiere de sus servicios. 

1.4. La remuneración.

  El empleador asume el compromiso del pago de una retribución -remuneración- por el trabajo recibido [GRISOLÍA, Julio Armando. “Manual…”, pág. 83].

  El CT 12 prescribe que: “Todo trabajo debe ser remunerado. Su gratuidad no se presume”.-

2. Limitaciones a la libertad contractual.

   El CT 39, establece que: “El contrato de trabajo, siendo su objeto lícito, tiene por norma general la voluntad de las partes libremente manifestada”. Vale decir, que las partes –por el principio de la autonomía de la voluntad-, libremente pueden reglar su actividad, como mejor convenga a sus intereses. 

  “Sin embargo, de lo dispuesto en el artículo anterior, no será válido el contrato que contraríe en perjuicio del trabajador: a) Las disposiciones legales y reglamentarias; b) Las bases de trabajo establecidas en los acuerdos conciliatorios y laudos voluntarios; y, c) Los contratos colectivos de condiciones de trabajo” (CT 40).

  Si bien, la libertad contractual existente, el mismo Código establece que no será válido el contrato en los casos indicados en el artículo 40.

  Se agregan a estos, el artículo 41 que establece que: “Se considerará como nula toda cláusula del contrato en la que una de las partes abuse de la necesidad o inexperiencia del otro contratante, para imponerle condiciones injustas o no equitativas”, y el artículo 42, que refiere: “Si en virtud de los preceptos anteriores, resultase nula una parte del contrato de trabajo, éste permanecerá válido en lo restante, con las disposiciones adecuadas a su legitimidad. De haberse fijado ventajas particulares por las cláusulas anuladas, el Juez competente, a instancia de parte, decidirá la compensación que corresponda”.




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lunes, 23 de enero de 2023

Presunción de despido injustificado

 ¿Qué es la presunción de despido injustificado?

El tema del despido en el Derecho Laboral no es menor, sino que ha llevado mucho debate y las legislaciones tienden a ser proteccionistas, esto es, a proteger más a la parte que resulta menos favorecida, ésta es la de los trabajadores. 

Es por ello que las legislaciones tienden a formular presunciones a favor del trabajador, como la del despido injustificado, esto es una figura legal que establece que, en ciertos casos, se presume que un despido realizado por el empleador es injustificado, es decir, sin justa causa. Esta presunción se aplica con el objetivo de proteger los derechos de los trabajadores y equilibrar la relación de poder entre empleadores y empleados.

Bajo esta presunción, se asume que el despido realizado por el empleador es injustificado y, por lo tanto, contraviene las leyes laborales o los términos del contrato de trabajo, a menos que el empleador pueda demostrar lo contrario, es decir, que existió una justa causa para el despido.

Las leyes laborales pueden establecer diferentes criterios o condiciones para que se aplique la presunción de despido injustificado, pero algunos elementos comunes pueden incluir:

a) Ausencia de causa justa: La presunción se activa cuando no se presenta una causa justa y válida para el despido del trabajador. Una causa justa puede incluir razones como bajo rendimiento, conducta indebida, incumplimiento grave de las obligaciones laborales, etc.

b) Carga de la prueba: En este caso, la carga de la prueba recae en el empleador. Esto significa que el empleador debe presentar pruebas y evidencias sólidas que demuestren la existencia de una justa causa para el despido. Si el empleador no logra demostrarlo, se considera que el despido es injustificado.

c) Protección de los derechos del trabajador: La presunción de despido injustificado tiene como objetivo principal proteger los derechos del trabajador y asegurar que los despidos sean realizados de manera justa y legítima. Esta presunción busca evitar que los empleadores abusen de su poder y despidan a los trabajadores sin una razón válida.


¿Cómo la patronal puede desvirtuar o desmeritar la presunción del despido injustificado?

El empleador debe presentar pruebas y evidencias que demuestren de manera sólida y convincente que existió una causa justa y válida para el despido del trabajador. 

Existen 4 elementos para esto, a saber:

1. Justa causa para el despido:

El empleador debe demostrar que el despido se basó en una causa justa reconocida por la legislación laboral o los términos del contrato de trabajo. Algunas causas comunes pueden incluir mala conducta grave, incumplimiento sustancial de las obligaciones laborales, bajo rendimiento persistente, violación de políticas laborales o normas internas, etc. El empleador debe proporcionar evidencias concretas y verificables de la causa justa invocada.

2. Documentación adecuada:

El empleador debe respaldar sus afirmaciones con documentación válida y pertinente. Esto puede incluir registros de rendimiento, advertencias o notificaciones previas al trabajador sobre las deficiencias o conductas inapropiadas, informes de incidentes o faltas cometidas por el empleado, registros de reuniones o investigaciones internas relacionadas con el despido, entre otros documentos relevantes.

3. Procedimientos legales y formales:

El empleador debe demostrar que se siguieron los procedimientos legales y formales aplicables al realizar el despido. Esto puede incluir notificaciones por escrito al trabajador sobre las razones del despido, la oportunidad para que el trabajador presente su defensa o explicación, y el cumplimiento de los plazos y requisitos legales para llevar a cabo el despido. En algunos casos necesitará de un breve juicio o un sumario para despedir al trabajador.

4. Buena fe y proporcionalidad:

El empleador puede argumentar que el despido se llevó a cabo de buena fe y que se tomaron medidas proporcionales en función de la gravedad de la causa invocada. Es decir, el empleador debe demostrar que el despido fue una respuesta razonable y proporcional a la situación, sin exceder los límites razonables.

¿Cómo opera la carga de la prueba en la presunción de despido injustificado?

En la presunción de despido injustificado, la carga de la prueba recae en el empleador. Esto significa que es el empleador quien tiene la responsabilidad de presentar pruebas y evidencias para demostrar que el despido del trabajador se realizó por una causa justa y válida.

El empleador debe presentar pruebas sólidas y convincentes que respalden la existencia de una causa justa para el despido. Esto implica proporcionar documentos, testimonios u otras pruebas que demuestren la mala conducta del trabajador, el incumplimiento grave de sus obligaciones laborales, el bajo rendimiento persistente u otras razones legítimas y reconocidas como justas por la legislación laboral.

En el contexto de la carga de la prueba, es importante destacar los siguientes puntos:

Inversión de la carga de la prueba: En la presunción de despido injustificado, se produce una inversión de la carga de la prueba a favor del trabajador. Esto significa que el trabajador no tiene la obligación de demostrar que el despido fue injustificado. Por el contrario, se presume que el despido es injustificado, y es el empleador quien debe demostrar lo contrario. Esto permite que la sola manifestación del trabajador sea tenida por cierta.

Estándar de prueba: El empleador debe presentar pruebas de manera suficiente y convincente para desvirtuar la presunción de despido injustificado. Las pruebas deben ser sólidas, verificables y convincentes, y deben sostener la causa justa invocada para el despido. El estándar de prueba puede variar según la jurisdicción, pero generalmente se requiere un nivel de prueba preponderante o más allá de toda duda razonable.

Evaluación por parte del tribunal: En caso de que el trabajador impugne el despido y se inicie un proceso legal o arbitral, el tribunal o el órgano correspondiente evaluará las pruebas presentadas por el empleador y las del trabajador. El tribunal analizará si el empleador ha logrado desvirtuar la presunción de despido injustificado, es decir, si ha presentado pruebas suficientes y convincentes de una causa justa para el despido.

El empleador asume la carga de la prueba. Deberá presentar pruebas suficientes y convincentes que demuestren la existencia de una causa justa para el despido del trabajador. Si el empleador no logra cumplir con esta carga de la prueba, se considerará que el despido es injustificado y el trabajador puede tener derecho a ser indemnizado o reintegrado en su puesto de trabajo, dependiendo de la legislación y los procedimientos legales aplicables. 


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lunes, 12 de diciembre de 2022

Presunción de responsabilidad del empleador

¿Qué es la presunción de responsabilidad del empleador?

Hemos visto que en el Derecho del Trabajo o Derecho Laboral existen las llamadas presunciones. Ahora, veremos una de las principales.

La presunción de responsabilidad del empleador es una presunción legal que establece que, en situaciones de accidentes laborales o enfermedades ocupacionales, se presume que el empleador es responsable de los daños sufridos por el trabajador, a menos que pueda demostrar lo contrario.

También en los litigios de cobros de guaraníes por despidos, la presunción de responsabilidad del empleador está prevista en la legislación respecto al cumplimiento de las disposiciones normativas. Es decir, cae la carga probatoria de demostrar el cumplimiento de ciertas obligaciones (como el pago del salario a través de los recibos o comprobantes respectivos) sobre la patronal.

Esta presunción busca equilibrar la carga de la prueba y responsabiliza al empleador de garantizar la seguridad y salud laboral, a menos que pueda demostrar que ha tomado todas las medidas necesarias para prevenir o mitigar los riesgos.

¿Cuál es el fundamento de la presunción de responsabilidad del empleador?

Esta presunción se basa en la premisa de que el empleador tiene la obligación de proporcionar un entorno de trabajo seguro y de proteger la salud y seguridad de sus empleados. Por lo tanto, si ocurre un accidente o una enfermedad relacionada con el trabajo, se asume que el empleador ha incumplido con sus deberes de seguridad laboral, a menos que pueda probar que tomó todas las medidas necesarias para prevenir o mitigar el riesgo.

Así, la naturaleza jurídica es de proteger la salud y seguridad de los trabajadores en el entorno laboral. Esta presunción parte del reconocimiento de que el empleador tiene la responsabilidad principal de garantizar condiciones de trabajo seguras y saludables para sus empleados.

Citaremos algunos fundamentos:

1. Principio de protección: El derecho laboral se basa en el principio de protección al trabajador, que implica otorgarle al empleado una posición de vulnerabilidad y asegurar que sus derechos e intereses sean salvaguardados. La presunción de responsabilidad del empleador refuerza este principio al colocar la carga de la prueba en el empleador para demostrar que ha cumplido con sus obligaciones de seguridad laboral.

2. Teoría del riesgo laboral: Según esta teoría, el empleador es quien controla y dirige la actividad laboral, y por lo tanto, asume el riesgo inherente a dicha actividad. Como consecuencia, se considera que el empleador es responsable de los daños que puedan surgir durante el desarrollo de las tareas laborales. La presunción de responsabilidad del empleador se alinea con esta teoría al establecer que, en ausencia de prueba en contrario, se asume que el daño ocurrido está relacionado con el trabajo y que el empleador es responsable.

3. Asimetría de información y poder: En la relación laboral, generalmente existe una asimetría de información y poder entre el empleador y el empleado. El empleador suele tener mayor conocimiento y control sobre las condiciones de trabajo y los riesgos asociados, mientras que el empleado puede carecer de esa información y tener menos influencia para cambiar o mitigar los riesgos laborales. La presunción de responsabilidad del empleador se establece para nivelar esta asimetría, otorgando al empleado una mayor protección y facilitando su acceso a compensaciones en caso de daños laborales.


¿Onus probandi o carga de la prueba en la presunción de responsabilidad del empleador?

En la presunción de responsabilidad del empleador, la carga de la prueba recae en el empleador, lo que significa que le corresponde demostrar que cumplió con todas las normas y regulaciones de seguridad laboral aplicables, implementó medidas preventivas adecuadas, proporcionó la capacitación necesaria y realizó los controles pertinentes para garantizar un entorno de trabajo seguro.

En caso de que el empleador no pueda desvirtuar la presunción de responsabilidad, es decir, no pueda demostrar que cumplió con sus obligaciones de seguridad, podría ser considerado responsable de los daños sufridos por el trabajador, lo que podría implicar el pago de indemnizaciones, gastos médicos, compensaciones, entre otros.

La regla entonces es que la carga de la prueba recae en el empleador. Esto significa que es el empleador quien debe demostrar, de manera objetiva y fehaciente, que ha cumplido con todas las medidas necesarias y razonables para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores en el entorno laboral.

La carga de la prueba es un principio legal que establece quién tiene la responsabilidad de presentar pruebas y evidencias para sostener una afirmación o argumento en un caso legal. En el contexto de la presunción de responsabilidad del empleador, la carga de la prueba se invierte a favor del trabajador. Es decir, el trabajador no tiene la obligación de probar que el empleador ha incumplido con sus obligaciones de seguridad, sino que se presume que el empleador es responsable a menos que pueda demostrar lo contrario.

El empleador debe presentar evidencia suficiente y convincente para desvirtuar la presunción de responsabilidad. Esto implica demostrar que se han implementado todas las medidas de seguridad necesarias, se han cumplido las normas y regulaciones aplicables, se han proporcionado los equipos de protección adecuados, se ha brindado la capacitación necesaria, entre otras acciones destinadas a garantizar la seguridad laboral.

Si el empleador no puede proporcionar pruebas suficientes para desvirtuar la presunción, se considerará responsable por los daños sufridos por el trabajador, lo que podría resultar en responsabilidad civil, sanciones administrativas y/o compensaciones económicas.

Tenga en cuenta que la carga de la prueba puede variar ligeramente según la legislación y las regulaciones laborales de cada país. 

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martes, 22 de noviembre de 2022

Presunción de existencia de relación laboral

¿Qué es la presunción de existencia de relación laboral?

La presunción de existencia de relación laboral es una presunción legal establecida en algunos sistemas jurídicos para determinar la existencia de una relación laboral entre un trabajador y un empleador. Esta presunción se utiliza cuando se presentan ciertos elementos o criterios que indican la existencia de una relación de trabajo, y permite considerar que existe un contrato laboral a menos que se demuestre lo contrario.

En general, los elementos que se consideran para aplicar la presunción de existencia de relación laboral son los siguientes:

1. Prestación de servicios personales: Se entiende que el trabajador está obligado a prestar sus servicios de manera personal al empleador, es decir, no puede ser reemplazado por otra persona sin el consentimiento del empleador.

La relación laboral o prestación de servicios personales se refiere a la relación jurídica establecida entre un empleado (trabajador) y un empleador. Es un acuerdo donde el trabajador se compromete a realizar un trabajo o prestar servicios personales al empleador, a cambio de una remuneración o salario.

Esta relación laboral se rige por un contrato de trabajo, ya sea de forma expresa (mediante un contrato escrito) o tácita (a través de acuerdos verbales o implícitos). En este contrato, se establecen las condiciones y términos bajo los cuales se realizará el trabajo, tales como la duración, la remuneración, el horario laboral, las responsabilidades del empleado, entre otros aspectos.

Algunos elementos clave de la relación laboral o prestación de servicios personales son:  

Subordinación: El trabajador se encuentra bajo la dirección, supervisión y control del empleador en lo que respecta a la forma en que realiza su trabajo. El empleador tiene la potestad de establecer instrucciones, establecer políticas y tomar decisiones relacionadas con las actividades laborales del empleado.

Personalidad: El trabajador está obligado a realizar personalmente las tareas y funciones que le son asignadas. No puede delegar su responsabilidad a otra persona sin el consentimiento del empleador.

Dependencia económica: El trabajador depende económicamente del empleador, ya que recibe una remuneración o salario a cambio de los servicios prestados. Esta remuneración es considerada como una contraprestación por el trabajo realizado.

Continuidad: La relación laboral suele ser de naturaleza continua y duradera en el tiempo, no limitada a una tarea o proyecto específico.

2. Subordinación: El trabajador se encuentra bajo la dirección, control y supervisión del empleador en cuanto a las tareas a realizar, los horarios de trabajo, las instrucciones, etc. El empleador tiene la facultad de organizar y dirigir el trabajo del empleado.

Las tres características principales de la subordinación laboral son las siguientes:

a. Dirección y control del empleador: La subordinación implica que el empleador tiene la autoridad y el poder para dirigir y controlar las tareas y actividades laborales del empleado. El empleador puede establecer instrucciones, políticas y directrices sobre cómo se debe realizar el trabajo, el horario de trabajo, la forma de interactuar con los clientes u otros empleados, entre otros aspectos. El trabajador está sujeto a estas instrucciones y debe cumplirlas.

b. Dependencia del empleado respecto al empleador: La subordinación implica que el empleado depende económicamente del empleador para su sustento. El trabajador realiza su labor a cambio de una remuneración o salario proporcionado por el empleador. Esta dependencia económica refuerza la relación de subordinación, ya que el empleado tiene un interés vital en mantener su empleo y cumplir con las expectativas y directrices del empleador.

c. Ausencia de autonomía y libertad de organización: La subordinación laboral implica que el empleado no tiene plena autonomía ni libertad para organizar su trabajo de manera independiente. En cambio, el trabajador opera bajo la dirección y el control del empleador, siguiendo las instrucciones y políticas establecidas. El empleado no tiene la facultad de tomar decisiones unilaterales importantes en relación con su trabajo, sino que debe seguir las pautas y lineamientos proporcionados por el empleador.

3. Remuneración: El trabajador recibe una compensación económica por los servicios prestados. Esta remuneración puede ser en forma de salario, sueldo, comisiones u otros beneficios económicos.

Cuando se cumplen estos elementos, se presume que existe una relación laboral entre el trabajador y el empleador, a menos que se pueda demostrar lo contrario. Esto significa que la carga de la prueba recae en el empleador para demostrar que no existe una relación laboral, por ejemplo, argumentando que se trata de una relación de servicios profesionales independientes o un contrato civil distinto al laboral.

La presunción de existencia de relación laboral tiene como objetivo proteger los derechos de los trabajadores y garantizar que se les apliquen las leyes laborales correspondientes, incluyendo los beneficios, protecciones y derechos asociados a un contrato de trabajo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las leyes y regulaciones pueden variar en cada jurisdicción, por lo que es necesario consultar la legislación laboral aplicable en cada caso particular. 



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sábado, 22 de octubre de 2022

Qué son las presunciones

 ¿Qué son las presunciones?

En el ámbito del derecho laboral, las presunciones son suposiciones o inferencias legales que se establecen para simplificar la prueba de ciertos hechos o circunstancias. Estas presunciones permiten que ciertos hechos se consideren probados sin necesidad de una prueba directa, a menos que se presente evidencia en contrario.

Las presunciones en el derecho laboral pueden variar en cada jurisdicción y están diseñadas para proteger los derechos de los trabajadores. A continuación, se presentan algunos ejemplos comunes de presunciones en el ámbito laboral:

1. Presunción de existencia de relación laboral: En algunos países, se presume que existe una relación laboral entre un trabajador y un empleador si se cumplen ciertos criterios, como la prestación de servicios personales, la subordinación, la remuneración, etc. Esta presunción ayuda a los trabajadores a establecer su condición de empleados y acceder a los derechos y beneficios laborales correspondientes.  Ver más información sobre el tema aquí.

2. Presunción de responsabilidad del empleador: En situaciones de accidentes laborales o enfermedades ocupacionales, se puede establecer una presunción de que el empleador es responsable, a menos que pueda demostrarse lo contrario. Esto se basa en la idea de que el empleador tiene la responsabilidad de proporcionar un entorno de trabajo seguro y proteger la salud y seguridad de sus empleados. Ver más información sobre el tema aquí

3. Presunción de despido injustificado: En algunos casos, se presume que un despido es injustificado a menos que el empleador pueda probar lo contrario. Esto brinda protección a los trabajadores al facilitarles el proceso de impugnación de un despido y establecer la carga de la prueba en el empleador.

4. Presunción de veracidad de las declaraciones del trabajador: En situaciones donde hay un conflicto entre la versión del empleador y la versión del trabajador, se puede establecer una presunción de veracidad a favor del trabajador. Esto significa que, a menos que el empleador pueda presentar pruebas en contrario, se considerará que la declaración del trabajador es verdadera.

5. Presunción o principio de in dubio pro operario: El principio "in dubio pro operario" es una expresión en latín que significa "en caso de duda, a favor del trabajador" en español. Este principio o presunción es una regla interpretativa que se aplica en el ámbito del derecho laboral y tiene como objetivo proteger los derechos e intereses de los trabajadores en situaciones de incertidumbre o ambigüedad.



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